La cinta chilena Una mujer fantástica se estrenará el viernes 2 de marzo, gracias a Cine Caníbal.
La película Una mujer fantástica, del director Sebastián Lelio, compite por un Oscar bajo la categoría de mejor película extranjera.
Una mujer fantástica, película chilena del director Sebastián Lelio, cuenta la historia de Marina, una mujer que, tras la inesperada muerte de su amante, deberá enfrentarse a la familia de éste y a una sociedad que nunca vio con buenos ojos un romance que, en el mejor de los casos, es considerado como pecaminoso y, en el peor, como denigrante.
Esta cinta nominada al Oscar en la categoría de mejor película extranjera no merece un menor calificativo que, como su nombre lo dice, «fantástica». ¿Por qué?, debido a que su historia se vale de un tema por demás tabú como lo es la sexualidad, enfocándose en la homosexualidad y la transexualidad. Ahora bien, este no es el primero ni mucho menos el último filme que aborda estos tópicos, pero la sutilidad y la naturaleza con la que lo hace, lo diferencia de los demás.
La historia comienza con un ritmo bastante romántico, pero sin caer en la cursilería, pues la relación entre Marina (Daniela Vega), una mujer transexual, con su pareja Orlando (Francisco Reyes), resulta un deleite visual en los pocos momentos que los vemos juntos, ya que basta ver la calma y la conexión que tienen para que el espectador se dé cuenta que lo que hay entre esos dos seres es un amor incondicional e incomparable.
Sin embargo, la trama principal de la cinta se desarrolla a partir de la inesperada muerte de Orlando, pues este hecho significa para Marina el quedarse sola, y si bien se tiene a sí misma para salir adelante en el mundo, este mismo mundo le demostrará que la vida no es tan fácil cuando uno no se adapta a la «normalidad» de una sociedad que, por más políticamente correcta que se muestre, en el fondo continúa siendo incubadora de una alta intolerancia.
Asimismo, es precisamente la intolerancia el mayor punto a favor de esta película chilena, pues a diferencia de muchas otras en las que se nos presentan de manera explícita las diversas vejaciones y sufrimientos que experimentan gran parte de las personas homosexuales y transexuales a manos de diferentes sectores sociales, Una mujer fantástica se limita (muy atinadamente) a enfocarse en el ámbito familiar, pues mediante situaciones tan cotidianas como lo es el hecho de asistir a una ceremonia religiosa, deja ver que a este mundo todavía le hace falta recorrer un largo camino para aceptar lo «diferente».
Esto se ve reflejado en el trato que la familia de Orlando tiene con Marina, pues si bien en un principio se muestran comprensivos, casi amables; conforme la cinta avanza, nos damos cuenta que esto sólo es una máscara con la cual tratan de esconder la aberración que les presenta el que el hombre que fuera un padre y un esposo para ellos, ahora se encuentre enamorado de alguien que, por decir lo menos, es una persona que «no vale nada» al «no ser ni hombre ni mujer».
De igual forma, el ritmo que maneja la película brilla por su sutileza, pues poco a poco la trama, la tensión y la emoción se combinan en un clímax en el que, gracias a las acciones y decisiones de la protagonista, el espectador se percata de porqué Marina es, simplemente, Una mujer fantástica.
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