La carencia de servicios en el sur y la falta de pensiones para las mujeres agudizan la precariedad de los adultos mayores en el país.
La ubicación geográfica y el género determinan la calidad de vida de los adultos mayores, según reveló Verónica Montes de Oca Zavala, coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez de la UNAM. Durante la conferencia “Interseccionalidad territorial del envejecimiento”, la especialista explicó que la desigualdad en la distribución de empleo, salud e infraestructura genera realidades opuestas para la población de la tercera edad en el territorio nacional.

Vía: Siete24
El contraste entre el norte y el sur
La investigadora destacó que los estados del norte gozan de una mejor atención médica en comparación con el centro y el sur. Baja California Sur, Chihuahua y Nuevo León lideran la afiliación a servicios de salud con un 90 por ciento.
Por el contrario, el sur y el sureste registran los niveles más bajos de cobertura. En este sentido, Michoacán se posiciona como la entidad con menor acceso, reportando apenas 68 puntos porcentuales. Según Montes de Oca, estas vulnerabilidades se ligan directamente al entorno, la movilidad y la clase social que las personas tuvieron a lo largo de su vida.

Vía: La Jornada
Concentración demográfica y envejecimiento femenino
Actualmente, las personas mayores de 60 años representan el 12.8 por ciento de la población total en México. No obstante, este grupo poblacional tiene una mayor presencia física en las regiones centrales. La Ciudad de México registra el porcentaje más alto con 16 puntos, seguida de Morelos y Veracruz con el 14 por ciento.
Por otra parte, la académica subrayó el fenómeno de la “feminización del envejecimiento”. En casi todo el territorio nacional, las mujeres constituyen la mayoría de este sector, representando entre el 53 y 54 por ciento de los adultos mayores.

Vía: El Universal
Precariedad y brecha de género
A pesar de que las mujeres poseen una mayor esperanza de vida, la especialista advirtió que ellas enfrentan condiciones más precarias. Debido a que la mayoría desempeñó trabajos domésticos no remunerados o empleos informales, carecen de seguridad social y pensiones contributivas.
Montes de Oca Zavala enfatizó que estas trayectorias laborales discontinuas derivan en menores ingresos, dependencia económica y una sobrecarga de cuidados durante la vejez, lo que profundiza la brecha de desigualdad frente a los hombres.
Información de medios.
XSB






