La jornada
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Un nuevo tiroteo se llevó a cabo en Estados Unidos

A pesar de los riesgos de portar armas de fuego, una gran parte de los simpatizantes de Trump están a favor de que la ciudadanía use pistolas

Mientras Donald Trump sigue preocupado por el paso de los migrantes a Estados Unidos y se mantiene aferrado a su sueño guajiro de deportar a todo aquel que no tenga sangre estadounidense, otro nuevo tiroteo se reportó este fin de semana, el cual dejó varios muertos y heridos.

Los hechos ocurrieron este sábado cuando un hombre a bordo de un vehículo comenzó a disparar indiscriminadamente a los peatones en las localidades de Odessa y Midland, dejando como saldo a siete personas asesinadas y otras 21 heridas.

El anterior se suma al ataque con arma de fuego de El paso, Texas, donde un norteamericano disparó dentro de un Walmart contra varias personas, dejando un total de 31 fallecidos. Sin embargo, este caso se torna más turbio, debido a que, una vez capturado, el agresor confesó que su objetivo era matar únicamente a mexicanos, pues dijo sentirse no solo de acuerdo con las palabras de Trump en contra de los migrantes, sino también inspirado por sus discursos para llevar a cabo la atrocidad que cometió.

Con estos casos, y con prácticamente un tiroteo nuevo cada semana en los Estados Unidos, cabe preguntarse si Trump –o cualquier otro presidente que llegue al poder– debería enfocarse primero en una nueva regulación de armas antes de priorizar el deportar a los inmigrantes, pues en un país donde los discursos de odio crecen cada vez más y la portación de pistolas es casi una obligación para sus ciudadanos, el peligro para los connacionales crece día con día, ya que ahora no solo deben mantenerse al pendiente «de la migra», sino también de todo aquel que se sienta resentido con ellos.

Por supuesto, el problema es que en vísperas de tiempos electorales, donde se decidirá si Trump continúa gobernando o no por otros tres años, es una jugada bastante arriesgada el si quiera proponer prohibir la portación de armas o el poner normas más estrictas para adquirirlas, pues es sabido que una gran parte de los simpatizantes del actual presidente no solo están a favor de la deportación de migrantes, sino también de la portación de armas, así que el prohibirlas significaría la pérdida de un sector clave de votantes con los que Donald cuenta para ser reelecto.

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