En abril de 1917, Estados Unidos declaró la guerra a Alemania, a raíz de que un submarino germano hundió el trasatlántico inglés «Lusitania», en el que murieron muchos ciudadanos estadounidenses. A cien años de ese suceso, y justamente después de los cien días de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos de América, las acciones y declaraciones xenófobas de este, le han valido para tensar las relaciones internacionales de su país con respecto a varias naciones, lo que hace pensar que, probablemente, esto podría ser sólo el inicio de un conflicto mayor.

A manera de recuento, en el breve periodo que lleva como habitante de la Casa Blanca, la desaprobación hacia él ha ido en aumento; de acuerdo con un sondeo realizado por la firma «Gallup», el índice de desaprobación se ubica en 58 por ciento, un aumento de 13 puntos desde el 20 de marzo cuando debutó en la presidencia.

Es del dominio público que Trump siente una repulsión reiterada por varias naciones del mundo, pues el magnate ha expresado su desaprobación por los migrantes que trabajan en Estados Unidos, así como por la importación de productos extranjeros y el hecho de que empresas norteamericanas, principalmente armadoras de autos, tengan plantas en México, al que ha considerado su principal enemigo.

Desde su campaña, Trump ha venido manifestando su discurso antiinmigrantes, sobre todo en contra de los mexicanos, por lo anterior, es que su amenaza por construir el muro en la frontera sur de Estados Unidos sigue latente, así como también el abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN),  el cual aún continúa en negociación.

Pero el descontento no es solamente con los mexicanos, sino también con Corea del Norte; recientemente el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, señaló que la paciencia del gobierno de su país se había terminado ante las acciones militares norcoreanas.

Seguido de ello, Trump publicó en su cuenta de Twitter, como ya es costumbre, su desaprobación ante las acciones de dicho país asiático, al expresar que: «Corea del Norte ha estado jugando con Estados Unidos durante años».

La cosa no termina ahí, después de que, hace algunos días, el mandatario estadounidense se reunió con la canciller alemana Ángela Merker, Trump expuso que Alemania está endeudada con Estados Unidos, así como con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Mientras que Merkel señaló que su país está tomando las medidas necesarias para elevar el presupuesto destinado a la defensa, esto a manera de respuesta de otra declaración de Donald, quien comentó que las naciones miembros de la OTAN deberían subir su aporte a la alianza que vela por su seguridad.

Además, de acuerdo con el Wall Street Journal, el pasado 21 de enero, el mandatario norteamericano concedió a la CIA nuevas atribuciones para atacar aviones no tripulados y, a pesar de que la medida aún no se ha confirmado, en febrero ya se habría atacado a un alto dirigente de la red terrorista Al Qaeda, en Siria.

De acuerdo con declaraciones de James Comey, director del FBI, desde julio de 2016, comenzó una investigación de la dependencia por una supuesta intervención de Rusia en la campaña electoral de Trump, suceso que deja a la imaginación una posible alianza entre Donald y el gobierno ruso.

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