El mexicano fue ejecutado en una prisión de Texas este miércoles.
Se cumplió así la pena de muerte a la que fue condenado por la violación y asesinato de una prima, delito que él siempre negó.
Este día, el presidente Enrique Peña Nieto condenó la ejecución del mexicano Rubén Cárdenas Ramírez en Texas, Estados Unidos, y expresó que esta acción representa una violación al derecho internacional. A través de su cuenta de twitter, el mandatario mexicano condenó la ejecución del mexicano y expresó su pésame a la familia.
A pesar de las peticiones del gobierno mexicano, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y expertos de Naciones Unidas, la justicia de Texas completó el castigo para Cárdenas, de 47 años, quien fue declarado muerto a las 22:26 hora local (04:26 GMT) en la prisión de Huntsville.
La negación por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos de la última apelación de la defensa motivó un retraso de más de cuatro horas sobre la hora de la ejecución programada inicialmente. La cancillería precisó que el Gobierno de México se opone a la pena de muerte por considerarla una de las violaciones más esenciales de los derechos humanos, así como una sanción cruel e inhumana que socava la dignidad de las personas.
De acuerdo con información de BBC Mundo, el acusado y su cómplice, José Antonio Castillo, ingresaron sigilosamente a la casa de Mayra Laguna, la prima de Cárdenas Ramírez, para llevársela por la fuerza, según se dijo el juicio llevado a cabo en 1998.
«(Cárdenas) la ató con cinta adhesiva, luego la metió en un vehículo con el otro acusado y condujo a un lugar remoto», según consta en los registros del Departamento de Justicia Criminal de Texas.
«Cárdenas violó a la víctima, la golpeó severamente con sus puños y la estranguló, causándole la muerte. Cárdenas arrojó su cuerpo a un canal cercano», dice la síntesis del caso.
Castillo fue detenido días después del crimen y actualmente cumple una sentencia de 25 años de prisión, por el cargo de secuestro agravado, que finaliza en 2022.
«Yo no maté a mi prima, yo soy inocente», dijo Cárdenas a Maricela Luna, una amiga con la que habló el sábado pasado. «No tengo miedo, yo sé de qué me voy morir… Estoy en manos de Dios, se hará su voluntad», le dijo, según explicó Luna en una entrevista con el diario mexicano Reforma. La defensa de Cárdenas sostenía que la confesión de su cliente fue hecha bajo «coacción».
HOY NOVEDADES/MI MÉXICO






