«Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala».
Dicha frase del filósofo y periodista francés, Albert Camus, nos queda como anillo al dedo a los mexicanos, pues el día de ayer la muerte volvió a visitar a los medios de información, pues el comunicador y concesionario de radio, Juan Carlos Huerta Gutiérrez, fue asesinado cuando salía de su domicilio, en Tabasco.
Sí, como lo leen, otro periodista fue asesinado en el quehacer periodístico.
Este es el cuarto caso de asesinatos a periodistas en México en 2018, lo cual deja ver una delgada línea entre la libertad de expresión y la terrible violencia que no permite ejercer el periodismo, labor que es indispensable para cualquier sociedad democrática, que si bien irrita y cuestiona a quienes tienen «mucha cola que le pise», no debería ser peligrosa para quien la lleva acabo.
Ya no es noticia saber que México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, pues desde que comenzó este milenio han asesinado a más de 100 comunicadores, mientras que en los primeros cinco meses de este año llevamos cuatro terribles desesos.
Carlos Domínguez, fue asesinado en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, quien de acuerdo a fuentes policiales, fue apuñalado más de 20 veces. Él trabajaba en el Diario de Nuevo Laredo y su última publicación consistió en una columna política en la cual denunciaba la violencia de cara a las elecciones del 1 de julio en su región, golpeada por el narcotráfico
En segunda posición está «La Nana Pelucas», cuyo nombre real era Leslie Ann Pamela Montenegro del Real, bloguera que se dedicaba a publicar vídeos satíricos en Youtube, en los que, disfrazada con una peluca y gafas, cuestionaba a políticos locales y denunciaba casos de corrupción. Esto desencadeno que hombres armados irrumpieran su restaurante, ubicado en el puerto de Acapulco, para asesinarla.
Leobardo Vázquez Atzin, fue el tercer asesinado, quien perdió la vida al ser baleado frente a su casa en Veracruz , estado cuyas estadísticas es el más peligroso del país para ejercer el periodismo.
No somos el único país que sufre de esta violencia, pero estamos entre los países con mayor número de asesinatos a periodistas, abajito de Siria, cuyo país es el más mortífero en el mundo, recordando que este último se encuentra en estado de guerra. En 2017 registraron 12 reporteros asesinados, mientras que México lo sigue de cerca con 11 decesos.
Al respecto, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por su nombre en inglés), organización no gubernamental con presencia en todo el mundo y cuya función principal es luchar por la libertad de prensa en el mundo, develó que en lo últimos 25 años fueron víctimas de homicidio al menos 1 885 trabajadores de medios.
Lamentablemente, en México imperan los cárteles del narcotráfico y la violencia es nuestro pan de cada día, por ello, los periodistas y comunicadores tocan esos temas en sus columnas o notas, sin embargo, al decir la verdad y al retratar la realidad que estamos viviendo, ha provocado amenazas, agresiones y diversas ejecuciones a sangre fría.
No se matará la verdad matando periodistas, pues aunque la mayoría de los crímenes queden impunes, nosotros, los periodistas seguiremos ejerciendo nuestra querida labor, con el simple objetivo de despertar a la sociedad mexicana.
HOY NOVEDADES/EN BOGA







