El senador por Sinaloa deja el grupo oficialista tras negarse a pedir licencia frente a las graves acusaciones de Estados Unidos por presuntos nexos con el narcotráfico.
El legislador sinaloense Enrique Inzunza comunicó formalmente su decisión de abandonar la bancada de Morena en la Cámara Alta. A través de una misiva dirigida a Ignacio Mier, coordinador del grupo parlamentario, el político oficializó su salida voluntaria para asumir un escaño como senador independiente.
En este sentido, el funcionario argumentó que toma esta determinación por estricta convicción personal, buscando ejercer su cargo conforme a la rectitud de sus deberes cívicos. Sin embargo, la maniobra política ocurre en medio de una intensa presión originada por investigaciones penales internacionales en su contra.

Acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos y retención del fuero
Actualmente, el Departamento de Justicia de Estados Unidos imputa a Enrique Inzunza por presuntos vínculos operativos con el Cártel de Sinaloa. Ante este escenario, diversos actores políticos interpretan su salida del partido como un lance estratégico para evitar solicitar licencia y así conservar el fuero constitucional que lo protege de un arresto inmediato.
Por consiguiente, el legislador se adelantó a una inminente expulsión. El grupo parlamentario de Morena en el Senado tenía programado votar su separación definitiva durante la reunión plenaria del próximo domingo, cerrando filas contra su permanencia en el bloque oficialista.
De hecho, Inzunza rechazó categóricamente renunciar a su curul legislativa, garantizando su estancia en el Senado de la República hasta el año 2030. No obstante, a partir de ahora carece del crucial cobijo institucional y político del partido mayoritario.

La postura del Senado y el señalamiento de conspiración política
En su documento de renuncia, el senador denuncia que enfrenta una feroz campaña de calumnias y diatribas desde hace cuatro meses. El legislador acusa a las autoridades estadounidenses de difundir un instrumento de persecución judicial, conocido como “lawfare”, sin aportar una sola prueba concluyente hasta la fecha.
Durante el periodo de receso legislativo, el senador mantuvo una agenda pública visible pese al escándalo mediático. Las cámaras lo captaron en su reciente comparecencia ante la Fiscalía General de la República (FGR) en Sinaloa, asistiendo a la graduación académica de su hija y sosteniendo reuniones de trabajo con el exgobernador Javier Corral.
Además, el político sinaloense calificó las acusaciones extranjeras como falsas, dolosas y carentes de todo sustento legal. Incluso, elevó el tono de su defensa al señalar una grave violación a la soberanía y seguridad nacional de México mediante la injerencia directa de agentes externos.
Específicamente, Inzunza responsabilizó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de operar en contubernio con autoridades locales, señalando directamente a la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, como operadora de esta presunta conspiración internacional.

Protección al liderazgo de AMLO ante las embestidas extranjeras
Por otra parte, el legislador argumentó que el verdadero objetivo de estos ataques mediáticos no radica en su persona. Inzunza sostiene que el destinatario final de esta embestida judicial es el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien describe como el mayor liderazgo moral y político de la nación.
En consecuencia, el ahora senador independiente afirmó que resultaría una cobardía y un error histórico permitir esta presunta trampa. Para ilustrar su postura inquebrantable, citó al escritor Ignacio Manuel Altamirano, asegurando que “es preferible vivir o morir entre las fieras, que inclinar la frente ante los tiranos y dar un abrazo a los traidores”.
De igual manera, el político justificó su separación de la bancada guinda para no brindar elementos de ataque a la derecha conservadora. Con esta drástica decisión, busca evitar que la oposición cuestione al movimiento de transformación que representa a los sectores más vulnerables del país.

La exigencia de Claudia Sheinbaum para solicitar licencia legislativa
Previo a este desenlace, la cúpula del partido oficialista ya había manifestado un claro distanciamiento del legislador. La Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, sugirió públicamente que Inzunza debía solicitar licencia obligatoria para enfrentar las investigaciones de la FGR sin privilegios políticos.
Al mismo tiempo, Arturo Ávila, portavoz de los diputados federales de Morena, calificó como una absoluta imprudencia el intento del senador por retomar su escaño en la apertura del periodo ordinario de sesiones. El vocero argumentó tajantemente que el sinaloense debía someterse al escrutinio de la justicia sin ninguna ventaja jurídica.
Adicionalmente, partidos aliados como el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo sumaron sus voces para exigir que el legislador se separara de sus funciones parlamentarias de manera inmediata, cediendo ante la presión gubernamental.

El colapso político en Sinaloa y la caída de Rubén Rocha Moya
Finalmente, la caída política de Inzunza refleja el desmoronamiento de una poderosa estructura de poder regional. El senador fungía como uno de los principales operadores del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien también enfrenta señalamientos directos desde Washington por vínculos con el narcotráfico.
Recientemente, el propio Rocha Moya solicitó una nueva licencia a su cargo gubernamental, tras un fugaz e inestable retorno de apenas 33 horas que evidenció la pérdida total de respaldo político por parte del Gobierno Federal.

Enrique Inzunza pasó de perfilarse como aspirante natural a la gubernatura de Sinaloa en 2027 a convertirse en un político marginado. Actualmente, Morena impulsa a Imelda Castro como su principal carta política en la entidad, mientras Inzunza enfrentará su complejo proceso judicial aislado y en solitario desde su posición independiente.
Información de medios.
XSB






