«Ya basta de dar misa, hay que estar con el pueblo con los hechos», fue lo que Gerardo Pérez Muñoz, el ambientalista integrante de la Asamblea Social del Agua (ASA), pidió al obispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, así como a los representantes católicos de Tehuacán y Papantla, fijar una postura en defensa de la vida, el agua y el territorio, y contra los proyectos de muerte en la Sierra Norte.
Lo anterior, tras las acusaciones que los obispos se están prestando para influir durante las homilías para que las comunidades indígenas permitan la instalación de empresas transnacionales, como la minera Autlán, para la extracción de los recursos naturales.
Como miembro de la ASA, informó que la asociación le hizo llegar un documento al obispo de Puebla, para que se pronunciaran en contra de la privatización del agua, pero jamás recibieron una respuesta.
El activista parafraseó al papa Francisco Bergoglio, al señalar que «no hay dos crisis separadas, la ambiental y social, sino una socio-ambiental y le pega más a los pobres de este planeta».
Incluso, arguyó que, en un inicio «se pensaba que las empresas transnacionales tenían amenazado o secuestrado al gobierno, cuando ahora se sabe que es una especie de sociedad que representa los mismos intereses».
En específico, exhortó a los obispos de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, y de Papantla, José Trinidad Zapata, con sede episcopal en Teziultán, para que se sumen a la defensa de la vida, el territorio y el agua.
Por otro lado, Pérez Muñoz reconoció que sacerdotes católicos que profesan la teología india y de la liberación han logrado vencer al cacicazgo en los pueblos más intrincados la de las sierras Norte y Negra del estado, como es el caso del padre Tacho, como mejor conocen al cura Anastasio Hidalgo Miramón, y al párroco Mario Pérez, impulsor de la Organización Indígena Totonaca (OIT) en Huehuetla.
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