Gran parte de las armas de fuego ilegales en México provienen de EE. UU.

Los narcos suelen comprar armas en ventas de bazares de EE. UU. en los que no hay requisitos ni límites para su adquisición

Mientras Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, se mantiene férreo en su sueño guajiro de eliminar a todos los migrantes de Estados Unidos –una nación que se construyó a base de la migración- para salvarlo de violadores, asesinos, narcotraficantes y toda la peor calaña que según él representan los ilegales, por otro lado es de su país de dónde provienen las armas de fuego por las cuales han muerto diariamente 34 mexicanos desde el 2015.

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, desde enero de 2015 a junio de 2019, 7 de cada 10 homicidios y otros crímenes de alto impacto que se cometen en México se han llevado a cabo con armas de fuego provenientes de Texas, California y Arizona.

Asimismo los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, informan que en dicho periodo se han asesinado a 80 mil 840 personas mediante alguna de las 213 mil pistolas y rifles que provienen de Estados Unidos.

De esa cantidad de pistolas y rifles, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, tiene registradas que 69 mil 140 fueron compradas a vendedores estadounidenses con licencia. El problema, aludiendo a las ideas de Trump, es que así como México no manda a su mejor gente a su país, cuando EE. UU. nos «manda» sus armas no se las vende a las mejores personas, sino mejor dicho a asesinos y narcotraficantes que encuentran en el tráfico de pistolas la mejor opción para hacerse de mejor armamento para enfrentar a la policía y asesinar a inocentes.

Por supuesto y como diría un famoso grupo de rock mexicano, si «de la droga que sembramos ustedes son consumidores», bien podría aplicarse esta premisa hacia nuestro país pero cambiando la mota y demás estupefacientes por armas. Gran parte de esto se debe a que los narcos tienen un fácil acceso a pistolas y rifles extranjeros debido a las deficientes y risibles normas que los gringos ponen al momento de adquirir un artefacto de este tipo, el cual es prácticamente accesible para cualquier ciudadano.

Por ejemplo, el principal método de adquisición para los narcos es asistir a las llamadas Gun Shows, donde cualquiera puede comprar arsenales completos sin la necesidad de demostrar que no cuentan con antecedentes penales. Si a esto se suma que no hay límites de compras, entonces este tipo de eventos se vuelve un paraíso para los consumidores.

Por otro lado existen las Gun Stores, donde si bien se deben comprobar ciertos requisitos para la adquisición de ventas, basta con que las compre alguien «apto» para que después este último las revenda a los grupos criminales.

¿Qué tendría qué decir Trump a esto? Lo más probable es que encuentre la manera de culpar nuevamente a los migrantes, pero lo que es cierto es que resulta incongruente que mientras el mandatario exige respuesta de México para crear leyes más duras y severas en la frontera, su gobierno ni los pasados sean capaces de poner sus propios límites en un negocio en el que directamente están beneficiando a los criminales mexicanos de los que tanto se quejan.

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