Cinco ejemplares fueron liberados en Chihuahua y Durango bajo monitoreo satelital, marcando una nueva fase del ambicioso plan binacional para recuperar a la especie.
Vía NotiPress: El rastro del lobo gris mexicano vuelve a marcar las tierras del norte de México tras más de cinco décadas de ausencia. En una operación estratégica, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) liberaron cinco ejemplares en zonas clave de Chihuahua y Durango, como parte del programa de reintroducción de este depredador icónico.
En el noroeste de Chihuahua, las autoridades liberaron a una hembra de aproximadamente cinco años, mientras que en la Sierra Madre Occidental, en el estado de Durango, se llevó a cabo la liberación de otros cuatro ejemplares. Estos movimientos forman parte de la estrategia binacional entre México y Estados Unidos, iniciada en la década de 1970, para rescatar a una especie que fue llevada al borde de la extinción por la expansión ganadera y campañas de erradicación.

Vía: El Sol de México
Tecnología para la supervivencia
Para garantizar el éxito de esta etapa, los animales fueron equipados con collares satelitales y de radiotelemetría. Además, el monitoreo se reforzará con cámaras trampa estratégicamente colocadas en la sierra. Este despliegue tecnológico permitirá a los científicos conocer en tiempo real sus desplazamientos, el uso del territorio y, sobre todo, su capacidad de adaptación en áreas donde no habían habitado en más de medio siglo.
Vía: Gobierno de México
El programa no termina con la apertura de las jaulas; por el contrario, esta fase técnica es crucial para determinar si los ejemplares pueden sostenerse en libertad y cumplir su función ecológica de regular las poblaciones de otras especies, sanando así bosques, desiertos y pastizales.
Convivencia con las comunidades
Un punto central de este operativo es la relación con los habitantes locales. Las instituciones han solicitado formalmente el apoyo de los pobladores de las regiones de Chihuahua y Durango para apoyar en el bienestar de los lobos. El regreso de la especie no ocurre en aislamiento, sino en territorios con actividades humanas permanentes, por lo que la coexistencia pacífica es la clave para que el lobo mexicano deje de ser una leyenda y vuelva a ser parte del paisaje permanente.
Desde 2011, México ha reportado avances significativos en este proceso de reintroducción. Estas últimas liberaciones añaden una referencia vital a un esfuerzo de décadas por devolverle a la Sierra Madre Occidental a uno de sus guardianes más antiguos.






