Cada vez hay más pobres en México.
Menos pobreza extrema, pero más mexicanos sin acceso a la canasta básica.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentó el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza al Cuarto Trimestre de 2017, de acuerdo a este información el porcentaje de población que no cuenta con la posibilidad de adquirir la canasta básica alimentaria aumentó de 40 a 41 por ciento, con relación al último trimestre de 2016.
Esta disminución se debe, según el Coneval, a la alta inflación que se registró en 2017, la cual provocó una disminución de 2.5 por ciento en el poder adquisitivo del ingreso laboral, esto a consecuencia del aumento de trabajadores en los estratos socioeconómicos con sueldos muy bajos.
En términos de millones de personas representó un incremento de un millón 821 mil 14 personas más sin acceso a la canasta básica en relación a las cifras presentadas al cierre de 2016, es decir, 50 millones 880 mil mexicanos. Sin embargo, dichos números no reflejan la pobreza del país, debido a que faltan algunos factores como las carencias sociales para su medición.
De ahí que el discurso del precandidato priista, José Antonio Meade Kuribreña, se aleje de la realidad. Según un spot de su partido, cuando estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) la cantidad de mexicanos en situación de pobreza extrema se redujo en 2000 millones de personas.
Si bien la cifra es correcta, la solución de Meade en la Sedesol fue atacar los carencias sociales que se identifican a la pobreza extrema, en otras palabras, el Coneval identifica a la condición de pobreza extrema, además del ingreso económico, a una población que no cuenta con 3 de los 7 indicadores del organismo: Ingresos, rezago educativo, canasta básica, servicios de salud, servicios básicos de vivienda y grado de cohesión social.
Lo realizado por la Sedesol entonces, fue atacar una o varias de estas carencias para sacarlos de la pobreza extrema y redirigirlos a la pobreza y a la pobreza moderada, cifras que alcanzan los 53.4 y 44.0 millones de personas, respectivamente; sin embargo, los altos índices de pobreza se mantuvieron, debido al incremento de la canasta básica (hasta 9 por ciento), el bajo sueldo mínimo y la falta de empleos bien remunerados y fijos.
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