El manjar tradicional de todo México lidera las mesas en estos días de las Fiestas Patrias en el país ya que tiene una amplia variedad.
El pozole se consolida como el platillo insignia de la gastronomía nacional y el protagonista indiscutible de las Fiestas Patrias durante el mes de septiembre. Con raíces en el periodo prehispánico (1300-1521), su nombre proviene del náhuatl pozolli, que significa “espumoso”, en alusión al florecimiento del grano al cocerse. Historiadores y especialistas señalan que fungía originalmente como un alimento reservado para el emperador Moctezuma y una ofrenda sagrada dedicada a Xipe Tótec, deidad asociada con la fertilidad, la regeneración del maíz y la guerra.

Vía: Somos MXC
La costumbre de consumirlo masivamente en estas fechas coincide puntualmente con la cosecha del maíz cacahuazintle, variedad indispensable por su tamaño y textura para este caldo tradicional. A lo largo de los siglos, la receta incorporó la carne de cerdo traída durante la época virreinal, convirtiéndola en su proteína primordial.
Estilos regionales: más de diez recetas en el país
El platillo ha mutado en diversas regiones, adaptándose a ingredientes locales sin perder su esencia:
- Tradicional (blanco, verde y rojo): Las versiones más extendidas; el blanco lleva su base pura, el verde se condimenta con tomates y chiles frescos, y el rojo con chile ancho y guajillo.

Vía: Kiwilimon
- Jalisciense: Variante de pozole rojo icónica preparada con chiles puya y guajillo con carne de cerdo.

Vía: Jalisco de mis amores
- Batido y de elote: En Michoacán, el batido se espesa cociendo el maíz colorado hasta deshacerlo o con pinole; en Michoacán y Jalisco también se sustituye el cacahuazintle por granos tiernos de elote.

Vía: Experiencia Patzcuaro
- Frijol (Camagua): Típico de Guerrero, combina granos de elote en trozos, frijol negro, epazote y cerdo.
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- Costero mar y tierra: En costas de Colima, Nayarit y Jalisco, une caldo de camarón con pulpo, almejas, manteca y cerdo.

- Trigo o garbanzo: Común en el Estado de México, Michoacán y entre el pueblo Yaqui en Sonora, preparado con legumbres, verduras y manteca.

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Aporte nutricional y evolución de la proteína
Datos del Consejo Mexicano de la Carne detallan que el consumo de la carne de cerdo, base del pozole, creció a un ritmo anual del 4.7% entre 2017 y 2022, alcanzando un promedio de 22.1 kilogramos por persona al año en el país.
Especialistas en salud animal y nutrición subrayan que la carne de cerdo no solo aporta identidad al platillo, sino también un alto valor alimentario:
- Nutrientes esenciales: Es una fuente de proteína de alto valor biológico y aporta vitaminas del complejo B, entre ellas B6, B12, tiamina, niacina, riboflavina y ácido pantoténico, indispensables para el desarrollo físico y metabólico.
- Estándares de inocuidad: El sector porcícola nacional mantiene controles biológicos y de bienestar animal para certificar la seguridad alimentaria en el abasto masivo de las celebraciones patrias.

Vía: Hamilton Beach
“La carne de cerdo es un ingrediente común en la dieta mexicana; gracias a las estrictas medidas sanitarias del sector porcícola en alimentación y salud, su calidad nutricional ha aumentado sustancialmente”, destacó Raúl García, especialista de la Unidad de Porcicultura de MSD Salud Animal en México.
Todo esto, convierte al pozole en una comida completa y con beneficios mientras se consuma con medida.
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