Ya son 5 años de resistencia en Sonora
Comunidad Yaqui se niega a la construcción de gasoducto en Sonora.
El pasado mes de abril de 2016, pobladores de la comunidad yaqui, Loma de Bácum, interpusieron un amparo para solicitar la cancelación de la construcción del gasoducto que atravesaría por 90 kilómetros de la región, en su tramo Guaymas-Oro, desde entonces, las amenazas contra los habitantes se han intensificado y el problema sigue sin solución.
El proyecto pretende construir 835 kilómetros de gasoducto por los estados de Sonora y Sinaloa, para llevar gas natural desde Arizona a los estados del oeste del país, sin embargo, el segundo de los tramos se detuvo por la petición de los pobladores para no invadir sus territorios.
La construcción, a cargo de la empresa Infraestructura Energética Nova (IEnova), comenzó en 2013, empero se suspendió en 2016 luego de que los habitantes de Bácum consiguieron un fallo a su favor, por parte del Juzgado Séptimo de Distrito con sede en Ciudad Obregón. Desde ese entonces, los pobladores han denunciado una serie de amenazas en su contra para que desistan en su lucha por sus territorios.
Cabe señalar que el primer tramo, de Sásabe-Guaymas está compuesto por 505 kilómetros (ya construidos), no obstante, para el trayecto entre Guaymas-El Oro, a pesar del consentimiento de siete de las ocho tribus que conforman la tribu yaqui en la zona, las obras se detuvieron tras considerar que no existió una consulta adecuada en la que se tomaran en cuenta las opiniones de todos los pobladores.
Tras años de lucha, los habitantes de Loma de Bácum denunciaron un enfrentamiento entre pobladores a favor y en contra de la construcción del gasoducto, el pasado 21 de octubre, el cual dejó como saldo la muerte de una persona. Sin embargo, señalaron que en los últimos meses se registró la muerte de cinco opositores al proyecto, supuestamente provocadas después de sufrir «asaltos».
Los pobladores aseguraron haber recibido mensajes intimidatorios y amenazas de ser «callados por un grupo de sicarios» desde que decidieron no aprobar el proyecto, sin embargo aseguraron que éstas intimidaciones se incrementaron en las últimas semanas, sin tener apoyo de las autoridades, pues los yaquis tienen un gobierno comunitario, es decir, ellos mismos definen a sus autoridades y toman todas sus decisiones de manera comunitaria, por lo que el proyecto no avanzará si una de las tribus decide no aprobarlo.
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