Organizaciones buscan un mejor trato para niños migrantes

Aunque ahora los niños migrantes ya no son separados de sus padres, sí deben permanecer encerrados junto con ellos todo el tiempo que dure el proceso legal.

Una de las mayores indignaciones que ha causado la administración de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, fue cuando se dio a conocer la situación en la que estaban detenidos diversos niños hijos de migrantes, pues con tan solo unos cuantos catres y cobijas se les encerró en jaulas de acero, cual si de animales se tratara.

A partir de dichas imágenes varias organizaciones sociales protestaron por el abuso contra los menores, a lo cual Trump no respondió más que con berrinches y condiciones, como el hecho de pedir que en México se aumentara la seguridad en la frontera a cambio de un mejor trato para los niños. El problema fue que, a pesar de que nuestro país cumplió con dicha solicitud, los obstáculos y la situación de los pequeños inmigrantes no ha cambiado ni mejorado en grandes aspectos.

Ahora, aunque en un principio el mayor problema fue que los niños eran separados de sus padres —a quienes deportaban sin sus hijos a su país de origen—, pronto esta medida tuvo una pequeña modificación que resultó ser quizá menos cruel, pero igual de problemática.

El cambio al que nos referimos fue que el gobierno de Trump aceptó que los niños permanecieran junto a sus padres durante todo el proceso legal respectivo a las deportaciones, sin embargo, lo que no tomaron en cuenta fue la duración de dichos trámites, en los que, si bien los infantes podían estar acompañados de su padre o madre, también tenían que estar encerrados con ellos en el lugar donde sea que los mantuvieran cautivos. En pocas palabras, actualmente estos niños también son acreedores a recibir el trato de prisioneros.

Es por ello que 19 estados de los EE. UU. presentaron una demanda en contra de su gobierno para reclamar el trato y las condiciones que se les da a los infantes, quienes son mantenidos en escenarios precarios bajo órdenes de un presidente a quien no le importa la situación de otros seres humanos con tal de seguir con su afán de limpiar su nación de todo aquel que no sea estadounidense por sangre y por papeles.

Sin embargo, el problema no acaba ahí, ya que el mandatario Donald está sopesando la posibilidad de también negar la residencia a todos aquellos migrantes que tal vez se encuentren viviendo en los EE. UU. pero que, de alguna forma u otra, reciben prestaciones.

Esto estaría obligando a aquellos migrantes que cuentan con dichos servicios a renunciar a su trabajo para no ser deportados, lo que a su vez les cerraría bastantes medios para conseguir un empleo que les permita subsistir y, con ello, serían una presa más fácil para el departamento de inmigración.

Así, todo parece indicar que Trump no solo está decidido a cerrar por todos lados el flujo de inmigrantes, sino que también está dispuesto a expulsar a como dé lugar a todo aquel que esté recibiendo «beneficios norteamericanos» sin ser ciudadano estadounidense.

HOY NOVEDADES/EN BOGA