«La migración no es un crimen, es un derecho humano», acotó Juan Martín Pérez García, Director Ejecutivo de REDIM.
Pérez García analizó algunos de los factores que intervienen en este asunto que representa una problemática socio-política importante entre México y Estados Unidos.
La separación de los niños migrantes de sus padres no es una situación reciente, desde hace aproximadamente tres años (durante la administración de Barack Obama) esto ha sido una constante. Para Juan Martín Pérez García, Director Ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), se trata de «una crisis humanitaria» que ha despertado la «indignación internacional» debido a los recientes «tratos crueles y humillantes y por tenerlos (a los niños) en jaulas».
En entrevista con Hoy Novedades, Pérez García refirió que aproximadamente en el año 2015 aumentó considerablemente el número de niños (mexicanos y centroamericanos) que llegaban a Estados Unidos huyendo de la violencia que predomina en sus países. «Hablamos (en promedio) de 30 a 55 mil menores detenidos y deportados al año que se quedaban desamparados», acotó.
Sobre este fenómeno social el Director Ejecutivo de REDIM aseveró que es inherente al desarrollo de la humanidad y fue contundente en su mensaje: «la migración no es un crimen, es un derecho humano». Es por esto que han proliferado los llamados de organizaciones en pro de los derechos humanos de la ONU, los cuales, sumados a las críticas de la comunidad internacional, han orillado al gobierno de Estados Unidos a firmar un decreto para frenar la separación de las familias.
En este sentido, Pérez García señaló que «no hay que confundirnos», porque la política migratoria «sustentada en el racismo y la xenofobia» seguirá siendo la misma. Aquí es donde el representante de REDIM ve la oportunidad perfecta para que México «retome el liderazgo en la región poniendo a disposición la red consular mexicana» y, con ayuda de los gobiernos de Centroamérica, procure «que sean las autoridades de la infancia y no la policía migratoria quienes atiendan a estos niños». Es el momento de que aparezca la «diplomacia internacional inteligente y propositiva para priorizar los derechos humanos», externó.
Con la voz políticamente correcta de lado, el Director Ejecutivo de REDIM fue tajante y puso los puntos sobre las íes al declarar que el gobierno de Peña Nieto ha sido «ineficiente y cómplice» aunque aún tiene «la posibilidad de mantener la política migratoria sustentada en la dignidad y el respeto a nuestros connacionales»; mientras esto no ocurra «seguirá la batalla de lodo».
Pérez García tiene claro que la separación de las familias migrantes es una «estrategia de Trump para buscar el financiamiento del muro (…) chantajeando y usando a los niños como rehenes». Sobre el abandono de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, por eso subrayó que se trata de un «mensaje político peligroso (…) muy grave», lo que representa la «falta de disposición de respetar a la comunidad internacional».
Estados Unidos «no puede mandarse solo y desechar el sistema universal de derechos humanos», es tiempo de actuar «no solo por los niños sino por el derecho internacional de los derechos humanos», aseveró por último.
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